DÍA 3
MARRAKECH
Fue fundada en 1062 por los almorávides y fue la capital del Imperio islámico. La ciudad posee el mercado tradicional más grande del país y una de las plazas más concurridas del mundo, Djemaa el Fna En la plaza se citan acróbatas, cuenta-cuentos, vendedores de agua, bailarines y músicos. Por la noche, la plaza se llena de puestos de comida, convirtiéndose en un gran restaurante al aire libre.



En esta ciudad lo que visite son monumentos importantes y principales como:

Palacio de la bahía: Fue construido a finales del siglo XIX, con la intención de ser el palacio más grande de todos los tiempos. Su nombre significa «brillantez». Como en otros edificios del mismo periodo en otros países, se quería capturar la esencia de los estilos islámico y marroquí. Los jardines tienen una extensión de 8.000 m². El harén incluye un gran patio decorado con estanque central y está rodeado de habitaciones, destinadas a sus concubinas.
Mezquita Kutubía: La mezquita está adornada con ventanas curvadas, una banda de taracea cerámica, merlones apuntados y arcos decorativos; tiene una gran plaza con jardines, y está iluminada con focos durante la noche. La Kutubía destaca por su alminar de 66 m de altura. El minarete es el símbolo y punto de referencia de la ciudad y, sin duda, el monumento más representativo de la misma y sirvió como modelo para la construcción de la Giralda de Sevilla.


Jardín Majorelle: Jacques Majorelle compra una finca de palmeras y hace construir a un arquitecto su chalet. Consta de su vivienda principal en el primer piso y el gran taller del artista en el bajo para pintar sus inmensos decorados. Crea su jardín botánico en torno a su chalet, estructurado alrededor de una larga cuenca central, con varios ambientes y más tarde creará un azul de ultramar a la vez intenso y claro: el azul majorelle, con el que pinta las paredes de su chalet.